lunes, 18 de enero de 2010

(Des) Concertación -Parte I-


Hace poco más de 24 horas el destino de nuestro país cambió de rumbo. Después de un día de gran demostración cívica, los chilenos, los otros entre los cuales yo no estuve, decidieron que Sebastián Piñera Echenique, 60 años, empresario millonario, será el próximo presidente de Chile.

¿Culpables? muchos factores, pero el principal la soberbia y división de la Concertación, conglomerado que, paradójicamente, nos devolvió uno de los bienes más preciados al que puede aspirar una sociedad: la Democracia.

La Derecha por su parte, estuvo todos estos años aprendiendo cómo es que se hace para convencer a un país deprimido. Y se demoraron, pero aprendieron, se organizaron, cambiaron su nombre -ahora son la Coalisión por el Cambio- tomaron los colores del arcoiris, ese que a fines de los '80 nos anunciaba la alegría, potenciaron a una mujer bonita, fuerte y con carisma como Cecilia Morel y obligaron a Piñera a poner palabras en su vocabulario: seguridad social, clase media, humildad, oportunidades,empleo. Metieron las rencillas y las distancias -porque entre la UDI y RN hay diferencias valóricas que los separan fuertemente- en un baúl bajo siete llaves y salieron sonrientes, optimistas, con "buena onda" y lograron lo impensable: convencieron a un electorado total y absolutamente aburrido.

Los papeles se invirtieron. En el mismo momento en que la Concertación levantó a Frei, impidió que MEO compitiera en las primarias y puso a Gómez de palo blanco, en ese momento, perdió (perdimos) la elección.

Esa práctica de censura previa, de discriminación etaria y de abuso de poder no era propia de nuestro conglomerado, eran los otros, esos que nos robaron los colores los que hacían esas cosas...¿Puede ser que de tanto estar juntos y revueltos hubo un intercambio valórico directamente propocional?

Creo que otro factor importante puede ser el siguiente. Nuestra sociedad ha cambiado, pero de verdad, no es slogan ni proselitismo. Hay una parte de la población,importante, que hace cuatro años atrás no existía o mejor dicho estaban en el colegio, eran pre-adolescentes y sus mayores precoupaciones estaban en superar una etapa del nintendo, completar un álbum, hacer una fiesta de pijamas o tomar cervezas y fumar todos los cigarros que pudieran conseguir. Nacieron en los '90 y este año obtuvieron la posibilidad de votar.

La gran mayoría de ellos son hijos de los dirigentes de la Derecha -me atrevería a decir que la diferencia generacional entre los líderes de la Concertación y la Alianza promedia fácil entre los 10 y 15 años-, fueron a colegios particulares pagados y a universidades con fundamento neoliberal ubicados ambos en la Cota mil. No saben dónde está la Plaza Italia, literalmente, y sus preocupaciones son del orden de qué auto nos regalarán a los 18, donde iremos de "viaje de estudios" Cancún, Puerto Vallarta o Punta Cana.

No los estoy subestimando, ni menos juzgando, ellos son producto del proceso tecnológico y económico llamado globalización, son producto de padres atomizados y trabajólicos, y si no son menos insensibles de lo que aparentan es porque han tenido nanas cariñosas que han limpiado sus rodillas tras una caída en bicicleta o secado sus mocos tras la primera pena de amor.

Pues bien, varios de ellos deben haber participado en este proceso, muchos por convicción otros por encontrar un punto en común con sus padres. Por la razón que sea, ¿por quién creen que votó ese grupo nuevo en esta elección del Bicentenario? Por el narigón fome que hablaba del Estado, de igualdad, de justicia social, de progresismo...progre..qué? o por el viejo simpaticón, buena onda, que pide "humildemente" que le den una oportunidad y que además es millonario.

Es una pena, pero lamentablemente por primera vez en 20 años la Concertación no entendió a quien debía dirigirse: Señores, mis amigos y yo, los treintones, casados con hijos, venimos votando desde Lagos en adelante por ustedes, nosotros ya estabamos adentro,a nosotros nos importa y sabemos la diferencia entre la Izquierda y la Derecha -al menos en la teoría- porque vivimos más de cerca el Si y el No, porque le vimos la cara a Pinochet,y porque escuchábamos los cacerolazos y nos quedábamos sin luz por los cadenazos...me siguen? Era a esos "otros" a los que había que conquistaaaarrr! Qué falta de visión, que pedantería, qué terquedad...maldición!

Pues bien la Concertación, tal parece que no quiso hacerlo no más, subestimó al electorado, agarró las banderas con las que nosotros enganchamos y por las que seguiremos peleando, pero que a las nuevas generaciones no les sirven, no las hacen suyas, porque ellos han crecido solos, son cosistas, necesitan hechos un poco más concretos y no se las convence simplemente con buenas intenciones. Es lamentable, pero lo que le pasó a la Concertación es que quedó obsoleta.

La equivocación fue rotunda mis estimados y el pato lo vamos a pagar entre todos porque hemos llevado a La Moneda a los mismos que hace 20 años no tenían ni la más mínima intención de ampliar las garantías sociales, a los mismos que fueron testigos y cómplices de la muerte de miles de nuestros compatriotas, los mismos que implantaron este sistema económico despiadado del que son producto sus propios hijos, esos niños, que ya no lo son tanto y a los que la vieja y carreteada estructura concertacionista no pudo ver por miope.


Iustración: Mercedes Grazzini.

1 comentario:

  1. Excelente post, interpretaste perfecto la voz de muchos chilenos que hoy lamentan los errores que se cometieron y que el país pagara muy caro.
    Saludos

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