jueves, 20 de agosto de 2009

De dolores y sanaciones


Hay unos del alma, hartos...otros son del cuerpo y a veces se quedan para siempre...esos finalmente se confunden con los primeros y se hacen crónicos. Mi mamá es una de aquellas personas que vive con el dolor constante, el dolor físico, pero todo absolutamente toodo el tiempo. Ella tiene Fibromialgia, que se refiere a un grupo de síntomas y trastornos músculoesqueléticos poco entendidos, caracterizados fundamentalmente por dolor persistente, fatiga extrema, rigidez de intensidad variable de los músculos, tendones y tejido blando circundante, y un amplio rango de otros síntomas incluyendo psicológicos, dificultades para dormir, rigidez matutina, dolores de cabeza y problemas con el pensamiento y la memoria, algunas veces llamados «lagunas mentales», que suelen impedir el funcionamiento rutinario del sujeto.Es un trastorno no contagioso presente en el 3% y el 6% de mujeres jóvenes, comúnmente entre 20 y 50 años de edad.La fibromialgia es considerado un diagnóstico controvertido, algunos autores alegando que no es una enfermedad, debido en parte a la falta de anormalidades en el examen físico, exámenes de laboratorio objetivos o estudios de imágenes médicas para confirmarla.
¿Alguien puede imaginarse vivir tan sólo un día de esta manera? creo que no, porque sólo quien lo vive será capaz de describirlo y sobre todo de soportarlo. La medicina alópata -mi madre bien reacia a ella y a los medicamentos-sólo otorga tratamientos paliativos del dolor. Al parecer una tónica bastante frecuente, puesto que ya me he encontrado con bastantes teorías que sugieren que la medicina tradicional sólo busca tapar momentánemamente las enfermedades, pero sin llegar a curarlas. Los remedios químicos -por decirlo bastante vulgarmente- sólo esconden los síntomas y producen que el cuerpo no genere la capacidad natural de sanación. Es así como por ejemplo, los médicos antroposóficos recomiendan no dar antipiréticos en cuadros febriles normales de niños, puesto que 38° de temperatuta no significan que el niño esté enfermando o empeorando, sino que todo lo contrario, se está sanando porque su sistema inmunológico está trabajando a full. Si detenemos este "trabajo" es probable que la enfermedad demore más en irse o que se sane a medias.
En fin, mis lecturas en busca de una mejor calidad de vida y un buen dato de una gran amiga me hicieron llegar hasta el Dr. Gastón Orellana-ginecólogo, estudioso de la medicina china, premiado en Alemania por su investigaciónes y trabajos en el control del dolor y, más encima, papá de un compañero de oficio-. El Dr. Orellana lleva más de diez años trabajando con medicina biológica, es decir con métodos naturales el dolor crónico, ese que se puede generar tanto por un tratamiento de quimioterapia o una enfemedad autoinmune, como el caso de mi mamá. Uno de los buenos ejemplos fue el trabajo que hizo con mujeres tratadas de cáncer en el Hospital Luis Tisné, de Peñalolén, que llevaban un año aproximado de tratamiento para controlar el dolor provocado por los tratamientos oncológicos y el tan sólo en seis semanas logró atenuar sus molestias e incluso sanarlas.
Así, tal cual, curarlas...no del cáncer, pero sí de los dolores provocados por la invasión y deterioro de los tratamientos tradicionales. El Dr.Orellana, no es un santo que hace milagros -esos ya está comprobado que no aparecen cuando se los necesita-, pero si es un hombre estudioso que desarrolló una técnica que se llama Biopuntura, es decir una mezcla entre la medicina biológica y la acupuntura.
Bajo los mismos principios de la antigua técnica china, él inyecta en sus pacientes un conjunto de medicametos naturales -camomilla, yerba de san juan, caléndula, belladona y otras-que van actuando en los puntos centrales desinflamando por un lado y devolviendo al cuerpo la capacidad natural de recuperarse y que ha peridido ya sea por lo devastadora de una enfermedad o por el tratamiento de ésta.
En el fondo, la biopuntura es un aliciente para que nuestro organismo ‘despierte’ y pueda funcionar correctamente en caso de enfermedad, como una suerte de autosanación. “El organismo humano ha desarrollado sistemas de curación que no requieren de ayuda, sólo que de pronto esto es superado cuando nuestra capacidad de defensa se reduce”, ha dicho el doctor.

De esta forma, enfermedades más simples como colon irritable, jaquecas crónicas u otras más complejas como la artitris reumatoide y otras autoinmunes podrían ser tratadas, con métodos naturales, devolviéndole a sus pacientes la calidad de vida que no han tenido en años y sobre todo la sonrisa. Y como yo quiero que mi mamá vuelva a sonreir y disfrute aún más de sus nietos y su vida, es que ya la convencí-es tozuda y escéptica la señora-de ir al menos a la primera consulta, la cual estoy segura no será la última y que sobre todo me /nos devolverá a la Abu real y que está amarrada en esos músculos traicioneros.




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