Seguramente, la respuesta de la mayoría sería: Todo. Robar, mentir, coludir, matar, traficar...Esta reflexión me nace a partir del caso de la actriz Adela Calderón, quien al ser sorprendida en una transa de drogas aludió a la falta de trabajo y a sus hijos. Sin el menor ánimo de juzgar -ya lo harán quienes deban hacerlo-a mi me inquieta una cosa: es justo que los hijos se esgriman como la causa de una mala práctica, una equivocación, una mala decisión, un acto de cobradía o la comisión de un delito? a mi me parece que no.
Y me parece, mejor dicho, la manera más fácil de exculparse ante cualquier acto que parezca inapropiado. Es más, creo que la llegada de un hijo debería ser el motivo por el cual uno esté "obligado" a ser mejor persona; porque además sin dudas con el nacimiento de un niño dan ganas de serlo.
Qué fácil es traer un hijo al mundo y luego abandonarlo, reprendarlo y culparlo por nuestras fallas, humanas por cierto, pero no por eso menos dañinas. Es infinitamente cierto que una equivocación en este sentido puede cambiar el destino de ese ser que llega al mundo -sin haberlo pedido- y como se puede influir en el futuro de esa persona que se está formando. El daño además es irreparable.
Es cierto, y más de alguién lo pensará, que los tiempos están difíciles. De eso todos estamos al tanto, porque las desigualdades son evidentes y el egoísmo es extremo. Que hay gente que lo pasa mal, que tiene hambre, frío y sinsentido...pero lamentablemente somos nosotros mismos quienes fomentamos esas desigualdades. Sin embargo, muchos de ellos trabajan, se sacrifican en extremo y se las ingenian para ir digno por la vida.
Que cada cual haga lo que mejor le parezca para sobrevivir, esa es la consigna? pues prefiero que nos caiga ahora mismo un meteorito y volvamos a ser miles de partículas en suspensión, como aquella vez, hace miles de millones de años atrás a ver si al menos tenemos otra oportunidad.
Como eso es más improbable, nuestro deber ahora es cuidar de nuestros niños, ellos son finalmente esa nueva oportunidad, pues a nosotros lamentablemente ya nos cargaron los pecados y las culpas ajenas, y lo que es aún peor nos dejaron los miedos y la herida abierta.
Enseñemosle a nuestros hijos que somos humanos, que nos equivocamos y que lo haremos una y mil veces, pero que tendremos las hagallas, primero para reconocerlo y luego para remediarlo; y que nunca serán la justificación.
Digámosle a nuestros niños (a todos, no sólo a los que salieron de nuestra guata) que es bueno tomar leche porque te hace más fuerte y más alegre, y no más competitivo y más inteligente; que las verduras son ricas y entretenidas porque son el tesoro que nos entrega la tierra; demosle la oportunidad de sentarse en la playa a jugar, a comer arena, a tragar agua salada -sin caca, ni petróleo, ni aceite, ni sangre de gente muerta o asesinada-; digámosle que el sol no es su enemigo, que los baños de luz solar (entiendase recibir su energía, no quedar naranjo al borde del cáncer) entregan vitaminas escenciales para el desarrollo cognitivo, para tener energía y ganas de vivir, pero no para acumular riqueza sino que para crear y entregar ideas.
Contemosle que nuestra mesa está llena de cosas ricas y saludables, que es importante el alimento, que los gordos no son simpáticos ni felices, que necesitan nuestra ayuda...Pero también digamosle que los flacos no son más lindos, porque lo más importante es alimentar el espíritu. Y no olvidemos contarles que hay otros que no tienen lo mismo, que padecen y sufren, pero que es deber de todos salvar ese padecimiento.
Cuidemos su sueño, también sus sueños, pero sus momentos de descanso, es ahí, justo ahí cuando ellos procesan las miles de informaciones y estímulos que reciben a diario.
Dejemos que pataleen, que tengan opinión, que sepan decir que no...dejemos que piensen distinto a nosotros, que sean políticamente incorrectos, que tengan un motivo...Creo que es la única manera de crear seres resilentes.
Ayudemoslos a que no sufran todo lo que se pueda, pero cuando lo hagan que no sea por nuestra culpa. Demosle una mano, pero también dejemoslos libres para que conzcan por si mismo, para que puedan decidir y entender.
P.D.: Por esos ojitos vale la pena el esfuerzo o no?...
Y me parece, mejor dicho, la manera más fácil de exculparse ante cualquier acto que parezca inapropiado. Es más, creo que la llegada de un hijo debería ser el motivo por el cual uno esté "obligado" a ser mejor persona; porque además sin dudas con el nacimiento de un niño dan ganas de serlo.
Qué fácil es traer un hijo al mundo y luego abandonarlo, reprendarlo y culparlo por nuestras fallas, humanas por cierto, pero no por eso menos dañinas. Es infinitamente cierto que una equivocación en este sentido puede cambiar el destino de ese ser que llega al mundo -sin haberlo pedido- y como se puede influir en el futuro de esa persona que se está formando. El daño además es irreparable.
Es cierto, y más de alguién lo pensará, que los tiempos están difíciles. De eso todos estamos al tanto, porque las desigualdades son evidentes y el egoísmo es extremo. Que hay gente que lo pasa mal, que tiene hambre, frío y sinsentido...pero lamentablemente somos nosotros mismos quienes fomentamos esas desigualdades. Sin embargo, muchos de ellos trabajan, se sacrifican en extremo y se las ingenian para ir digno por la vida.
Que cada cual haga lo que mejor le parezca para sobrevivir, esa es la consigna? pues prefiero que nos caiga ahora mismo un meteorito y volvamos a ser miles de partículas en suspensión, como aquella vez, hace miles de millones de años atrás a ver si al menos tenemos otra oportunidad.
Como eso es más improbable, nuestro deber ahora es cuidar de nuestros niños, ellos son finalmente esa nueva oportunidad, pues a nosotros lamentablemente ya nos cargaron los pecados y las culpas ajenas, y lo que es aún peor nos dejaron los miedos y la herida abierta.
Enseñemosle a nuestros hijos que somos humanos, que nos equivocamos y que lo haremos una y mil veces, pero que tendremos las hagallas, primero para reconocerlo y luego para remediarlo; y que nunca serán la justificación.
Digámosle a nuestros niños (a todos, no sólo a los que salieron de nuestra guata) que es bueno tomar leche porque te hace más fuerte y más alegre, y no más competitivo y más inteligente; que las verduras son ricas y entretenidas porque son el tesoro que nos entrega la tierra; demosle la oportunidad de sentarse en la playa a jugar, a comer arena, a tragar agua salada -sin caca, ni petróleo, ni aceite, ni sangre de gente muerta o asesinada-; digámosle que el sol no es su enemigo, que los baños de luz solar (entiendase recibir su energía, no quedar naranjo al borde del cáncer) entregan vitaminas escenciales para el desarrollo cognitivo, para tener energía y ganas de vivir, pero no para acumular riqueza sino que para crear y entregar ideas.
Contemosle que nuestra mesa está llena de cosas ricas y saludables, que es importante el alimento, que los gordos no son simpáticos ni felices, que necesitan nuestra ayuda...Pero también digamosle que los flacos no son más lindos, porque lo más importante es alimentar el espíritu. Y no olvidemos contarles que hay otros que no tienen lo mismo, que padecen y sufren, pero que es deber de todos salvar ese padecimiento.
Cuidemos su sueño, también sus sueños, pero sus momentos de descanso, es ahí, justo ahí cuando ellos procesan las miles de informaciones y estímulos que reciben a diario.
Dejemos que pataleen, que tengan opinión, que sepan decir que no...dejemos que piensen distinto a nosotros, que sean políticamente incorrectos, que tengan un motivo...Creo que es la única manera de crear seres resilentes.
Ayudemoslos a que no sufran todo lo que se pueda, pero cuando lo hagan que no sea por nuestra culpa. Demosle una mano, pero también dejemoslos libres para que conzcan por si mismo, para que puedan decidir y entender.
P.D.: Por esos ojitos vale la pena el esfuerzo o no?...

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